El gran miedo de cualquier director de hotel ante una reforma es siempre el mismo: cerrar. Cerrar significa cancelar reservas, perder ingresos y arriesgar el posicionamiento que tanto cuesta construir. La buena noticia es que, bien planteada, una reforma no obliga a echar el cierre.
La clave no está en trabajar más rápido en obra, sino en trabajar menos en obra. Cuanto más se fabrica fuera, menos tiempo de ruido, polvo y operarios hay dentro del hotel. Ese es el principio sobre el que trabajamos.
Fabricar fuera, montar dentro
En IE Contract fabricamos la práctica totalidad del equipamiento —mobiliario, cabeceros, baños, carpintería, metalistería— en nuestros talleres, antes de pisar el hotel. Cuando llegamos a la habitación, no construimos: montamos piezas terminadas. Eso reduce la intervención in situ de semanas a días.
Una habitación puede quedar lista en cuestión de días, no de semanas, porque llega prefabricada.
El método por fases
En lugar de parar el hotel, se reforma por bloques de habitaciones o por plantas, mientras el resto del establecimiento sigue operando con normalidad. Así se mantiene la facturación durante toda la obra.
- Planificación por ocupaciónSe ordenan las fases según el calendario de reservas, empezando por las plantas de menor ocupación.
- Fabricación previa en tallerMientras el hotel opera, producimos todo el equipamiento de la primera fase.
- Montaje por bloqueSe interviene un bloque acotado, aislado del resto con medidas de control de polvo y ruido.
- Entrega y siguiente faseEl bloque vuelve a venderse renovado y se inicia el siguiente, sin solapar molestias.
Resultado: subir de categoría sin dejar de facturar
El hotel renueva sus espacios, justifica una tarifa más alta y mejora su ocupación, todo ello sin el lucro cesante de un cierre total. La reforma deja de ser un coste que duele para convertirse en una inversión que se paga sola.